Una opción diferente: la redacción médica

¿Alguna vez has terminado de leer un artículo médico y te has quedado con ganas de volver a escribirlo con más claridad y precisión? ¿Te apasiona el lenguaje casi tanto como la medicina? Tal vez tengas alma de redactor médico.


La verdad es que se trata de una profesión algo desconocida, pero que en los últimos años está despegando con una fuerza impresionante. Y no, los redactores médicos ya no son ratas de biblioteca ni trabajan a la luz de las velas, como los peculiares copistas de El nombre de la rosa. El auge de las publicaciones en formatos digitales, el vertiginoso desarrollo técnico y las investigaciones cada vez más numerosas han hecho del redactor médico (medical writer) una figura indispensable en muchos campos y en diversos tipos de empresas e instituciones, algo así como el «superhéroe» de la película.


Según la Asociación Española de Redactores de Textos Médicos, «un redactor médico o redactor de textos médicos es un profesional cualificado para redactar textos y materiales relacionados con las ciencias de la salud de una forma clara, concisa y rigurosa».


Aunque en apariencia parece una tarea muy sencilla, en realidad es una profesión que requiere una doble formación: titulación en medicina, farmacia, biología, biotecnología, etc., y formación adicional en habilidades de escritura y comunicación. ¿A que ahora los mirarás con mejores ojos?


¿Qué hace exactamente un redactor médico?


La verdad es que el medical writer se encarga de tareas muy diversas para públicos también diferentes: desde la redacción de un prospecto hasta la elaboración de un artículo de divulgación para el público en general, pasando por la revisión de la traducción de un artículo escrito originalmente en otro idioma.


Mencionaremos algunos de sus cometidos para que te hagas una idea de lo extenso de su trabajo:

  • Redacción de artículos para profesionales sanitarios.

  • Elaboración de la documentación regulatoria para estudios clínicos.

  • Redacción de contenidos para plataformas y soportes diversos (blogs, páginas web, folletos, etc.).

  • Creación de contenidos con fines docentes.

  • Revisión de todo tipo de textos médicos.

  • Revisión de traducciones.

  • Guiones de vídeos, revisiones bibliográficas, pósteres, presentaciones en congresos, monografías de fármacos y manuales para el equipo de ventas, materiales publicitarios, etc.

Y todo ello con la máxima claridad, sencillez, rigor y calidad.


Formación, formación y formación


Como te podrás imaginar, no es suficiente con tu titulación en ciencias, sino que debes adquirir una serie de conocimientos que te capacitarán para la profesión.


Por ejemplo, la Universidad de Alcalá de Henares ofrece un interesante título de Experto en Redacción Médica, y la Universidad de la Rioja, un Curso de Redacción Científica. También la propia Asociación Española de Redactores Médicos imparte formación a sus asociados. Asimismo, algunas empresas de formación cuentan en sus plataformas con cursos de escritura científica (Lidesec, Cálamo y Cran, etc.).


Por su parte, la Fundación Dr. Antoni Esteve ofrece cursos sobre comunicación científica y acceso gratuito a publicaciones muy útiles para el redactor médico.


Pero lo más importante si quieres llegar a ser un redactor médico de primera es que te preocupes de estar al día en terminología, investigación, etc. Tu tarea será transmitir conocimientos científicos a otros ―ya sean profesionales de la salud o no― y debes estar seguro, muy seguro, de que lo haces con claridad y con rigor.


Por eso, entre tus páginas favoritas de Internet debes tener siempre recursos como:

Y muchos otros que irás descubriendo poco a poco.


Inglés: el idioma de la ciencia


Efectivamente, el inglés es actualmente el idioma en el que se expresa la ciencia, de modo que es fundamental en el día a día del redactor médico. También en este terreno contamos con inestimables recursos, como por ejemplo la plataforma Cosnautas, con innumerables herramientas para facilitar el trabajo del traductor y/o redactor médico (se accede por suscripción).


Dónde trabajar


Si has llegado hasta aquí creo que ya te imaginarás que el abanico es enorme. Citemos solo algunos ejemplos:

  • Editoriales.

  • Industria farmacéutica.

  • Instituciones científicas, reguladoras o académicas.

  • Agencias de comunicación de salud.

  • Empresas de marketing farmacéutico.

  • Universidades.

  • Organizaciones no gubernamentales, etc.

O también puedes trabajar en todas ellas si lo haces como freelance.


Visita alguna de estas plataformas de empleo y te sorprenderá la demanda de redactores médicos:

La redacción médica es, en fin, el resultado de una doble pasión por la ciencia y por las letras.


Enlaces de interés



SPO.1975.112021

RES.0102.072021